hace milagros. No camino sobre el agua, no hago que se dividan las aguas del mar. Yo solo quiero a los niños y trabajo más que mucha gente, y eso haréis vosotros también». 37 DeLay esperaba mucho de sus alumnos, pero también los guiaba. La mayoría de los estudiantes se sienten intimidados por la idea del talento, que los mantiene en la mentalidad fija. Pero DeLay desmitificaba el talento. Uno de sus alumnos estaba seguro de que no podía tocar una pieza tan deprisa com Itzhak Perlman, así que no le dejó ver el metrónomo hasta que lo consiguió: «Sé con toda seguridad que si hubiese estado pendiente del metrónomo, conforme el indicador fuese llegando al nivel que había alcanzado Perlman se habría dicho ‘‘Nunca podré tocarlo tan rápido como él’’, y se hubiera frenado a sí mismo». 38 Otro de los alumnos se sentía intimidado por el maravilloso sonido que producen los violinistas de talento:
Estábamos trabajando en mi sonido, y toqué una nota y la señora DeLay me detuvo y dijo: «Ese es un sonido precioso». Me explicó que cada nota tiene que tener un sonido precioso al inicio, a la mitad y al final, cuando aparece la nota siguiente. Y yo pensé que si lo podía hacer en esa nota, lo podría hacer en cualquiera. 39 El maravilloso sonido de Perlman tenía sentido de repente, y ya no era solamente un concepto abrumador.
Cuando algunos estudiantes no saben hacer algo y los otros sí lo saben, la brecha parece infranqueable. Algunos educadores intentan tranquilizar a sus alumnos diciéndoles que están bien como están. Los profesores con mentalidad de crecimiento les dicen la verdad y les dan las herramientas necesarias para cerrar la brecha. Como le advirtió Marva Collins a un niño que andaba haciendo el payaso por la clase: «Estás en sexto curso y tu nota en lectura es de 1,1. Yo no oculto tus notas en una carpeta, te las digo y así sabes lo que tienes que hacer. Tus días de hacer el payaso se han terminado ya». Luego, se pusieron a trabajar. 40 Alumnos pasivos ¿Y qué pasa con los alumnos que no trabajan, que no se preocupan de aprender? Esto es una versión abreviada de un diálogo entre Collins y Gary, un alumno que se negaba a trabajar, que hacía pedazos sus deberes escolares y que no participaba en clase.
Collins intenta hacer que vaya a la pizarra para resolver unos ejercicios:
COLLINS: ¿Qué vas a hacer, querido?, ¿vas a utilizar tu vida, o la vas a tirar por ahí?
GARY: No voy a hacer ningún maldito ejercicio.
COLLINS: Y yo no me voy a rendir; no voy a dejar que te rindas. Si te quedas sentado apoyándote contra la pared todo el día, acabarás por apoyarte en algo o en alguien toda tu vida. Y la genialidad que hay en ti se irá a la basura.
Ante eso, Gary se acercó a la pizarra, pero una vez allí se negó a abordar los ejercicios. Después de un rato, Collins dijo: «Si no quieres participar, ve al teléfono y dile a tu madre: ‘‘Mamá, en este colegio tenemos que aprender y la señora Collins dice que no puedo venir a hacer el tonto, así que ven a buscarme por favor’’». 41 Gary empezó a escribir. Al final, se convirtió en un alumno muy participativo y en un escritor entusiasta. Después, ese mismo año, los alumnos de la clase estaban debatiendo sobre Macbeth y sobre cómo lo llevó su pensamiento equivocado a cometer un asesinato. «Eso es como lo que dice Sócrates, ¿no es verdad, señora Collins? –metió baza Gary–. Macbeth debería haber sabido que ‘‘el pensamiento correcto lleva a una vida correcta’’». 42 El muchacho escribió en una redacción para la clase: «Somnus, dios del sueño, despiértanos, por favor. Mientras dormimos la ignorancia se apodera del mundo [...] Quítanos tu hechizo, no tenemos mucho tiempo antes de que la ignorancia dé un golpe de estado en el mundo». 43 Cuando los profesores los juzgan, los alumnos sabotean a los profesores a base de no intentar nada; pero cuando los alumnos comprenden lo que significa la escuela para ellos –un camino para hacer crecer sus mentes–, ya no insisten en sabotearse a sí mismos.
En mi trabajo he visto llorar a tipos duros cuando se dan cuenta de que pueden ser más inteligentes. Es común que los alumnos se desentiendan del colegio y adopten un aire de indiferencia, pero cometemos un error si creemos que realmente no les importa.
Profesores con mentalidad de crecimiento: ¿quién es esta gente?
¿Cómo pueden ser tan abnegados los profesores con mentalidad de crecimiento? ¿Cómo pueden dedicar tantísimas horas a los peores alumnos? ¿Es razonable creer que cualquiera puede convertirse en un santo? La respuesta es que no son completamente abnegados. Les encanta aprender, y la enseñanza es una maravillosa forma de aprender. Aprender sobre la gente y lo que motiva a la gente; aprender sobre lo que enseñas, sobre ti mismo. Y sobre la vida.
Los profesores de mentalidad fija se toman a sí mismos como un producto acabado. Sencillamente, su papel es impartir sus conocimientos, pero ¿no se hace aburrido eso año tras año? Estar de pie frente a otro grupo de caras e impartir las mismas materias... Eso es muy duro.
Seymour Saranson fue profesor mío cuando yo estaba en la escuela de posgrado. Era un educador maravilloso que siempre nos decía que pusiésemos en cuestionamiento las suposiciones: «Existe la suposición –decía– de que los colegios y los institutos están