No me gusta trabajar, a ningún hombre le gusta, pero me gusta lo que hay en el trabajo: la oportunidad de hallarte a ti mismo.
—JOSEPH CONRAD En la épica biografía de Winston Churchill escrita por William Manchester, el volumen de la mitad, una tercera parte del conjunto, se titula Solo. Durante ocho años completos, Churchill estuvo más o menos solo, enfrentado a sus miopes colegas y a la creciente amenaza del fascismo, incluso en Occidente.
Finalmente, él triunfó de nuevo, enfrentó la adversidad y fue reivindicado otra vez.
Katharine Graham se quedó sola cuando se hizo cargo del periódico de su familia y todo su imperio. Y luego su hijo, Donald Graham, debió haber sentido la misma presión mientras buscaba conservar la compañía durante la dramática caída del sector de los diarios a mediados de la década del 2000. Ambos lo superaron. Y usted podría hacerlo.
No hay manera de evitarlo:
algún momento experimentaremos dificultades. Sentiremos el abrazo del fracaso.
Tal como observó Benjamin Franklin, aquellos que “beben hasta el fondo de la copa deben esperar encontrarse con un poco de sedimento”.
Pero, ¿qué pasa si ese sedimento no es tan malo? Según Harold Geneen, “la gente aprende de sus errores. Rara vez aprende algo del éxito”. O, como dice el viejo dicho celta, “Mira muchas cosas, estudia mucho, sufre mucho, ese es el camino hacia la sabiduría”.
La situación en la que usted se encuentra en este momento podría y debería ser ese camino.
¿Sabiduría o ignorancia? El ego pone el voto decisivo.
La aspiración conduce al éxito (y a la adversidad). El éxito crea su propia adversidad (y, con suerte, nuevas ambiciones). Y la adversidad lleva a nuevas aspiraciones y éxitos. Es un sinfín.
Todos existimos en este continuo. Ocupamos diferentes lugares en él en varios puntos de nuestras vidas. Pero cuando fracasamos es horrible. Innegable.
Cualquiera que sea la posición en la que nos encontremos, podemos estar seguros de una cosa que debemos abolir. El ego.
Hace que cada paso sea más difícil, pero el fracaso es el único permanente. A menos que aprendamos, aquí y ahora, de nuestros errores. A menos que usemos este momento como una oportunidad de entendernos mejor y entender nuestra mente, el ego buscará el fracaso como si fuera el verdadero norte.
Todos los grandes hombres y mujeres pasaron por dificultades para llegar hasta donde están ahora, todos cometieron errores.
Dentro de sus experiencias encontraron algún beneficio, aunque fuera simplemente el haberse dado cuenta de que no fueron infalibles y que todo no siempre sigue la ruta demarcada.
Encontraron que la conciencia es la guía. Si no la hubiesen escuchado, no habrían podido llegar a ser mejores ni capaces de surgir de nuevo.
Esa es la razón por la cual tenemos este nuevo mantra para orientarnos, de tal manera que podamos sobrevivir y triunfar en cada fase de nuestro viaje. Es sencillo (aunque, como siempre, no siempre es fácil).
No tener aspiraciones ni buscar nada a partir del ego.
Triunfar sin el ego.
Superar el fracaso con fortaleza, no con el ego.
Resumen. El ciclo aspirar-éxito-fracaso es continuo e inevitable. Lo que determina el resultado en cada fase no es el talento ni la suerte sino la capacidad de mantener el ego subordinado al propósito. El mantra final del libro es simple: no aspirar desde el ego, triunfar sin el ego, superar el fracaso sin el ego.
Puntos claveNo tener aspiraciones ni buscar nada a partir del ego. Triunfar sin el ego. Superar el fracaso con fortaleza, no con el ego.
A medida que crecemos en la isla del conocimiento, también aumentan las costas de la ignorancia.
Mira muchas cosas, estudia mucho, sufre mucho, ese es el camino hacia la sabiduría.Comprueba que entendiste